Hay distintos tipos de profesionales. Y sin ánimos de querer cubrir todos los tipos que existen, me quiero enfocar en los que me gusta llamar profesionales de alto impacto. Estos son aquellos que más allá de hacerse presentes puntualmente en su puesto de trabajo, tienen el potencial de descubrir y crear valor con sus acciones, para ellos, para los que los rodean, y para las organizaciones de las que son parte.

Empresas

Son muchas las empresas en las que los profesionales se pueden desarrollar. Existen organizaciones de todo tipo, las muy formales, las espontáneas, algunas muy analíticas, otras muy energizadas, dónde la gente siempre está contenta,  aquellas de caras largas, y más. 

A mi en particular me ha tocado ser parte de multinacionales, empresas medianas y organizaciones pequeñas, startups esforzándose por innovar e imprimir cambios. Me tocó vivir diferentes etapas en mi vida profesional, desde pasante y joven profesional, hasta estar a cargo de áreas de ventas, desarrollo de negocios, desarrollo de productos, inversión, y también cómo co-fundador, CEO y miembro en Juntas directivas. A lo largo de este camino siempre me pareció interesante pensar en estas dos preguntas:

  • ¿Qué es lo que hace que un profesional de alto impacto quiera ir a trabajar con ganas?
  • ¿Qué nos motiva a sacar lo mejor de nosotros mismos?

Pilares universales que los profesionales de alto impacto quieren

Aunque diferentes personas darían respuestas con énfasis en distintos factores, considero que hay algunos pilares universales que los profesionales de alto impacto quieren:

  • Aprender y enseñar. La gran mayoría de los profesionales buscan estar en organizaciones donde sienten que pueden aprender, de su jefe, sus pares, del management, de una cultura. Aprender es un motivador clave para profesionales valiosos. Y la posibilidad también de dar de lo que uno sabe a otros, compartir conocimiento, apoyar a quienes quieren aprender, es altamente relevante. Los profesionales de alto impacto tienen sed de aprendizaje y quieren y pueden enseñar. 
  • Ser parte de algo positivo. Si vamos a dedicar mucha energía, nos interesa saber que estamos construyendo algo de valor no sólo a nivel personal, sino también a nivel de empresa y sociedad. Un profesional de alto impacto sabe que puede aportar valor, pero quiere hacerlo en algo de lo que pueda sentirse orgulloso. Poder mirar a sus padres, hijos o amigos y sentirse orgulloso de ser parte.
  • Equipo. Me ha tocado trabajar con contribuyentes individuales, o incluso con gente tan tímida que les era más fácil ser parte de una reunión vía chat que presencialmente. Pero incluso en esos casos, y más aún en la generalidad de los casos, a los profesionales de alto impacto les interesa ser parte de un equipo, y sentir que su esfuerzo se multiplica. Y que se puede identificar con un grupo de pares. Y que ese equipo puede requerir su ayuda y en otras oportunidades lo va a apoyar cuando esté con menos energía. Es energizante esa sensación cuándo un equipo logra cosas que sus miembros individualmente jamás hubieran podido lograr. 
  • Ver y sentir el progreso. El esfuerzo de subir una montaña es una buena analogía. Lleva planificación, esfuerzo, mucho uso de energía, a veces hasta llegar al agotamiento, compartir ratos difíciles. Pero cuándo ese esfuerzo empieza a notarse. Cuándo uno puede ver lo que subió, o la cima acercarse, entonces se siente una satisfacción y una energía que es difícil de explicar. Sentir tanto el esfuerzo como también el alcance de metas y objetivos es combustible esencial para profesionales de alto impacto, y hasta diría que si la organización no nos da esto es recomendable pedirlo (o comenzar a buscar alternativas). 
  • Contribuir. Un profesional de alto impacto siempre está buscando la forma de contribuir. A veces es empujando con el resto del equipo. Otras es apoyando a alguien que lo requiere. En ocasiones nos tocará escuchar ideas y tratar de apoyar iniciativas. Y otras veces será aportando algo que destrabe o permita a la organización acelerar y alcanzar metas. Sabemos que hay más de una forma de contribuir, y que desde nuestras cualidades estamos aportando al logro de las metas del equipo y de la organización. 
  • Poder ser nosotros mismos. Somos quienes somos, queremos ser respetados, sentirnos cómodos, ser nosotros mismos y no tener que ponernos una careta. La carga de tener que demostrar lo que no somos es una carga que un profesional de alto impacto no está dispuesto a cargar, es un freno. Las organizaciones que no sean capaces de aceptarnos como somos simplemente no nos merecen. Nos manejamos con respeto y empatía, y esperamos lo mismo de una organización que nos acoge. 
  • Ser escuchado. He tenido la decepcionante experiencia de jefes que siempre están en modo ´enseñar´ sin darse cuenta que para hacerlo también deben escuchar y estar dispuestos a aprender. Para un profesional de alto impacto no debería ser opción estar en una organización que no escucha, o tener a un jefe que no está abierto a aprender. Nos interesa que nos escuchen, poder decir lo que pensamos. Estamos abiertos a equivocarnos y sabemos que no siempre se podrán llevar a cabo nuestras ideas, pero nos interesa que sean escuchadas y que eso que tenemos que decir sea procesado y forme parte de lo que estamos construyendo. 
  • Sentirme cuidado. Nos gusta sentirnos protegidos, la idea de camaradería, el sentimiento de que nos cubren la espalda. Sabemos que a veces nos vamos a equivocar y esperamos ser parte de una organización que lo entienda y que esté dispuesta a apostar por nosotros en los momentos difíciles. Entendemos que la empresa se debe a su fin y a cuidar a la organización en general, pero esperamos un justo cuidado hacia nosotros, la paciencia requerida para poder desenvolvernos y dar nuestra parte. 
  • Inspiración. Es tan energizante entrar a una reunión y salir con mucho más de lo que uno esperaba, con ideas, con ganas de aportar, con alegría. No esperamos que esto pase en todas las reuniones, pero si nos gusta que lo que vemos en la empresa nos inspire a querer ser mejores profesionales y mejores personas. Si vamos a dedicar tanta energía, no es sólo para mejorar la rentabilidad o alcanzar algún objetivo organizacional. Nos interesa que el ambiente, la gente, los valores, los ritos y tradiciones, y la forma de operar nos empujen a superarnos positivamente y a todo nivel.  

Exigir a la Organización 

Un profesional de alto impacto debe exigir todo esto de la organización a la cuál va a dedicar su valioso tiempo y energía. No hay que conformarse con menos. Hay que buscar todo esto en una organización, o saber que al menos lo va a ir logrando en el tiempo, que le interesa hacerlo. 

Las organizaciones que están interesadas en atraer a estos profesionales de alto impacto, se preocupan por generar un ambiente propicio en el que este tipo de profesionales se sientan cómodos y puedan florecer. Para esto dejan claros tanto su visión, misión y valores, como también sus principios o pilares de comportamiento. Además se enfocan en desarrollar a su gente y en abrir espacios de diálogo.

 

Diego May 

CEO Namutek