En una región donde se encuentran convulsiones políticas y sociales frecuentemente. Podemos fácilmente asumir que oportunidades de negocio son difíciles de encontrar. Sin embargo, la realidad es diferente. La región centroamericana además de ofrecer riqueza cultural, comidas para enamorar a cualquier persona, y paisajes que roban aliento; las necesidades insatisfechas por el actual sistema bancario permiten la existencia de oportunidades para el crecimiento de fintech en la región.

La necesidad por responder a distintos problemas que existen en procesos financieros abre paso a la innovación innatas de las fintechs. Soluciones relacionadas a medios de pago, transferencias P2P, y micro préstamos se postulan entre los productos más promovidos por el ecosistema fintech.   

El nuevo siglo 

A esto le podemos sumar el cambio generacional de quienes hacen uso de servicios financiero por bancos. La rigidez, idioma y productos ofertados por la banca actual no conectan directamente con la generación que inicia a ser la mayor fuerza laboral: los millennials. Según la última encuesta por Deloitte, los millennials tienen sus prioridades de la siguiente manera, “viajar y conocer mundo, seguido de conseguir un salario más elevado, comprarse una vivienda, generar un impacto positivo en la sociedad y finalmente tener hijos” (Deloitte, Encuesta a la generación millennial 2019). las fintechs van proponiendo soluciones que cruce generaciones, rescatando procesos y con visibilidad al relevo generacional. 

Accesibilidad

El acceso a internet continua siendo un reto para Centroamérica. Sin embargo, desde el 2016, de acuerdo a un estudio revelado por CEPAL, para el 2010 entre LATAM y el primer mundo era de 50.8% y para el 2015 esta diferencia se había reducido a 41.7% (Cepal, Estado de Banda Ancha en América Latina y Caribe, 2016). El ritmo en el que aumenta la disponibilidad del internet para la población lanza luces para el desarrollo de soluciones tecnológicas en el mundo financiero. 

Reglamentos

Las fintechs se encuentran en un momento donde no existe un marco regulatorio tallado que limite el desarrollo y operación de nuevos modelos de negocio. Sin embargo, esto puede cambiar. En Centroamérica se ha iniciado a conversar sobre la creación de sandboxes para la prueba segura de los productos fintech. Honduras, ha iniciado con las primeras regulaciones para aquellas empresas que proveen servicios financieros pero que no son bancos. Europa, con los fintechs gigantes que existen y llevan años operando, aún se encuentra con la tarea interesante para generar regulaciones completas para la industria fintech. El peligro por la creación de estrictas regulaciones e incluso la identificación de la entidad gubernamental que deberá implementar las reglas puede ser una causa de ansiedad para los emprendedores fintech.  

Centroamérica enfrenta a diario luchas para desarrollarse en los ámbitos socioeconómicos. La industria fintech permite adaptar y crear nuevas tecnologías, se mueve alrededor de los problemas culturales y encuentra espacios para la innovación.